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El reciente apagón que afectó a gran parte de España el pasado 28 de abril de 2025 paralizó la vida cotidiana de millones de personas. Durante horas, gran parte de la península ibérica quedó sin electricidad, afectando el transporte, las comunicaciones y servicios esenciales como hospitales, que debieron operar con generadores. Aunque en la mayoría de las zonas el suministro volvió esa misma noche, otras experimentaron cortes de casi un día completo.

Este evento evidenció nuestra enorme dependencia de la electricidad. No solo para la iluminación, sino para casi todo lo que hacemos: cocinar, trabajar, movilizarnos, mantenernos conectados. También puso en foco la fragilidad de nuestras infraestructuras y la importancia de estar preparados para interrupciones imprevistas.

Nuestros hogares, una colección creciente de dispositivos alimentados por batería

Hoy vivimos rodeados de dispositivos eléctricos y electrónicos: teléfonos, computadoras, tablets, relojes, auriculares, electrodomésticos inalámbricos, aspiradoras, cepillos eléctricos, y más. A esto se suman dispositivos de domótica, medios de transporte personales como bicicletas o monopatines eléctricos y la tendencia creciente hacia hogares totalmente eléctricos.

Esta comodidad trae consigo un desafío: el creciente uso de baterías, especialmente las de iones de litio, que alimentan muchos de estos equipos. Aunque en general son seguras, su presencia masiva plantea nuevos desafíos en materia de seguridad doméstica.

La expansión de dispositivos conectados (IoT) y la movilidad eléctrica está acelerando esta realidad. Nuestros hogares no solo dependen más de la energía, están cada vez más expuestos a los riesgos que conlleva su mal uso o el mal estado de estos sistemas.

La otra cara de la moneda: comprendiendo los riesgos potenciales

Las baterías de iones de litio, presentes en la mayoría de los dispositivos electrónicos actuales, son compactas y potentes, pero pueden ser peligrosas si se dañan, se sobrecargan o presentan fallas de fabricación. Uno de los riesgos más serios, cuando no se utilizan correctamente, es la llamada fuga térmica, una reacción que genera un aumento rápido de la temperatura, pudiendo provocar incendios difíciles de extinguir. Además del riesgo de incendio, las baterías dañadas pueden presentar riesgos para la salud, como fugas de materiales corrosivos y la liberación de gases tóxicos en caso de incendio.

También se han registrado incidentes similares en hogares, por explosiones o sobrecalentamientos de baterías en aparatos como aspiradoras, sopladores de hojas o incluso juguetes. Las autoridades han emitido alertas sobre este tipo de incidentes, que a menudo se originan en dispositivos comunes, de uso cotidiano.

Viviendo seguramente en un mundo electrificado: consejos y consideraciones

Prevenir es fundamental. Algunas prácticas simples pueden marcar la diferencia a la hora de proteger tu hogar:

  • Usá siempre cargadores y cables originales o aprobados por el fabricante. Los genéricos o no certificados pueden generar sobrecalentamientos.
  • No sobrecargues tus dispositivos. Desconectalos una vez que estén completamente cargados.
  • Mantenelos alejados de fuentes de calor o frío extremos, así como de materiales inflamables.
  • Revisá tus dispositivos y baterías con regularidad. Si notás hinchazón, fugas o grietas, dejá de usarlos.
  • Desechá correctamente las baterías viejas o dañadas en centros de reciclaje habilitados.
  • No cargues dispositivos sin supervisión, especialmente aquellos de movilidad eléctrica como bicicletas o scooters.
  • Instala detectores de humo y verificá su funcionamiento con frecuencia.
  • Tené a mano un matafuegos apto para fuegos eléctricos.

Estos consejos, aunque simples, ayudan a reducir significativamente los riesgos asociados a las baterías.

Más allá del apagón: proteger lo que más valoramos

El apagón fue un caso excepcional, pero los incendios provocados por fallas eléctricas o dispositivos defectuosos son riesgos cada vez más cotidianos. Un incidente de este tipo puede causar pérdidas materiales graves, daños irreparables en el hogar y alterar profundamente la vida personal o la actividad comercial.

Es crucial recordar que los fallos eléctricos son una causa importante de incendios domésticos, y las baterías de nuestros dispositivos electrónicos pueden contribuir a estas estadísticas. Ante la posibilidad de un evento tan perjudicial, contar con un seguro que ofrezca protección financiera y tranquilidad se vuelve fundamental y juega un papel esencial. La Perseverancia Seguros ofrece la protección indispensable con sus seguros Vivienda Protegida y Comercio Protegido. Estas pólizas incluyen coberturas contra incendios y responsabilidad civil, brindándote la seguridad y el respaldo financiero necesarios ante cualquier eventualidad.